
2.- Prevención.- El Gobierno desatendió los mecanismos preventivos. Ningún nivel de gobierno hizo algo por prevenir la delincuencia desde los niveles locale; prefirió mantener el discurso de la "paz social" antes de establecer planes propositivos para que la población estuviera marginada desde pequeños robos, drogadicción hasta tráfico, primero de aparatos y después drogas y armas.

4.- Desinformación.- La "inteligencia" mexicana sólo ha servido para fines políticos. En este país un taxista puede saber dónde se vende droga, pero la inteligencia mexicana, Cisen, procuradurías y Ejército no fueron capaces de detectar las narcotienditas. En este país es más fácil encontrar una grabación íntima de un político perseguido que la ubicación de narcotraficantes que hacen fiestas para niños o contratan a estrellas de televisión.
5.- Egoismo. En México, las autoridades prefirieron ampliar los recursos para partidos políticos y sindicatos, ampliaron por

6.- Pobreza.- La pobreza fue el mejor alimento de las autoridades mexicanas que siempre tuvieron (y tienen) como objetivo el siguiente puesto. La política mexicana que se nutre de los puestos de elección popular y controla los otros puestos dentro de los gobiernos, tiene en la pobreza el campo de cultivo de votos. Es preferible regalar camisas, gorras y sombrillas que planes sociales desinteresados. Los pobres, en menor grado, han tenido que formar parte del crimen organizado porque inicialmente sí paga, tanto al desempleado, analfabeta o campesino. Por décadas priistas (y esta década panista), esto ha sido una constante, que aunque no se delinque por no tener recursos, la pobreza sí es un gran mercado de mano de obra para los delincuentes.
Estas, entre otras razones, pusieron a México sin salida... en un conflicto, que si bien no es una guerra, todos los días hay bajas, un conflicto inusual en el que ningún asesor extranjero puede orientarnos...