viernes, 25 de febrero de 2005

Hagamos democracia

miércoles, 23 de febrero de 2005

La Crónica tendenciosa

Se ha señalado con oportunidad la falta de profesionalismo que representa dentro del periodismo nacional el diario Crónica de Hoy, es preciso recalcarlo para aquellos que ven en el diario del priista-verde-boxeador Jorge Kawahgi una alternativa informativa.

Aleida Calleja representante en México de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias hace en la revista Etcétera un oportuno señalamiento y corrección a la nota principal del diario del 19 de enero del 2005, que dice en la parte que realmente le interesaba sacar al periodico dirigido por el chileno Pablo Hiriart.




La cabeza de aquel momento en Crónica fue: "Operan 124 estaciones de TV y radio ilegales en el país", pero en el centro, con toda la intención desvía la dirección de la nota al decir:

"De hecho, estas emisoras ilegales se han extendido en territorios donde se tejen las Redes Ciudadanas de apoyo al Proyecto Alternativo de Nación de Andrés Manuel López Obrador, dirigidas por Manuel Camacho Solís en el norte del país, y por César Raúl Ojeda Zubieta en el sur.
Entre las emisoras que transmiten en el norte están 'Canal 10 de Televisión Sindicato Salinero de Guerrero Negro', en el municipio del mismo nombre, estado de Baja California Sur, donde gobierna el PRD. "

Además, con toda la falta de profesionalismo periodístico, señala en su esquina editorial: "Sí,hay instancias comunitarias que ameritan tener frecuencias de radio. Si cumplen con los requisitos de ley, ¿por qué no? Pero que existan más de 120 estaciones clandestinas, de FM y hasta de televisión, es otra cosa. Es una verdadera locura. Es el reino de la ilegalidad.Y en esa
maraña de estaciones clandestinas se tejen las “redes ciudadanas” para su candidato presidencial".

La referencia es su López, el López inventado por Crónica.

Calleja hace una aclaración incuestionable, tomando en cuenta su posición dentro de la comunidad radial:

"
En un escandaloso titular, el 19 de enero el periódico Crónica publicó en portada la existencia de 124 emisoras 'ilegales' que operan a lo largo y ancho del país, e incluso califica de "clandestinas" a radios comunitarias que ya son permisionarias y con ello tienen el reconocimiento legal para su operación y desarrollo. Además, el diario intentó vincular a las radios comunitarias con proyectos partidistas que nada tienen que ver con los principios y el quehacer de las radios comunitarias, pues ni el proselitismo religioso o partidista casan con los principios y deber ser de un medio comunitario, en tal caso serían medios religiosos o partidistas, pero no comunitarios.
Al confundir conceptos, cifras y fechas, ese periódico afirma irresponsablemente incluso que las radios son manejadas por las presidencias municipales del PRD, y nombra a Mazatlán Villa de Flores, Oaxaca, específicamente a Radio Nandía, que recibió su título de permiso el 22 de diciembre. El presidente municipal envió una carta aclaratoria al periódico donde establece que esa comunidad se rige por el sistema de usos y costumbres y que su elección había sido en la asamblea comunitaria por lo que él no tenía filiación partidista. Crónica no publicó su aclaración".

Pero Crónica insiste en seguir siendo el bufón de un periodismo sin ética y marcado por evidentes intereses.

domingo, 20 de febrero de 2005

Para entender el pretendido desafuero

Texto publicado por Miguel Ángel Granados Chapa en su columna Plaza Pública el 20 de febrero de 2005 en el diario Reforma

Enredos del desafuero

Asombra que una maniobra marcada de principio a fin por la ilegalidad sea mostrada como su contrario, como una nobilísima cruzada en pro del imperio del Estado de derecho. Indignaría comprobar que construir una calle de acceso a un hospital sea la conducta merecedora en último término de destitución, inhabilitación y pena de prisión. En septiembre del año pasado, el abogado Javier Quijano, que presidió la Barra Mexicana, Colegio de Abogados, equiparó el desafuero con un golpe de Estado. Es pertinente escuchar su alegato de que no solamente López Obrador sino sus electores resultarían agravados. Ante la solicitud de desafuero el secretario de Gobernación dijo que la PGR estaba obligada a iniciar la acción penal, porque así se lo había ordenado la resolución de amparo contra su tardanza. No es verdad. La PGR puede legítimamente decidir si ejerce o no la acción penal

Con su humor ejemplar, Germán Dehesa planteó el jueves la muy legítima posición de quienes se oponen al desafuero de Andrés Manuel López Obrador tanto como a participar "en la rentable (y peligrosa) sobreactuación de Andrés Manuel". Y, no obstante que en su propio texto evidencia su cabal comprensión del móvil político que condujo a pedir a la Cámara de Diputados que despoje de su inmunidad al jefe de Gobierno del Distrito Federal, para que pueda ser procesado penalmente, juega a solicitar que "alguien que entienda con total claridad el asunto del desafuero de López Obrador" se lo explique.

Aprendí hace mucho tiempo a no pretender enseñar solfeo a directores de orquesta, y por lo tanto ni intentaré esa explicación ni mucho menos supongo entender "con total claridad ese asunto". Sí se me alcanza, en cambio (y por eso me gustó telefonear a Germán Dehesa para avisarle que me ocuparía del tema), que la reacción encabezada o alentada por López Obrador contra su desafuero es apenas correspondiente a la dimensión de esa amenaza, no por cuanto lo afecte personalmente, sino por sus implicaciones para la púber o niña democracia mexicana, y para la sociedad entera.

En septiembre del año pasado, el abogado Javier Quijano equiparó el desafuero con un golpe de Estado. "Si la sola imputación de una falta tiene como consecuencia el derrocamiento de un gobernante legítimamente electo e impedirle que se postule para cualquier cargo de elección popular sin ser juzgado, sin oportunidad de defensa alguna y con violación de las más elementales garantías de un debido proceso legal, el desafuero es un eufemismo que significa golpe de Estado, un simple y llano coup d'Etat" (Milenio, 7 de septiembre de 2004).

Quijano es un reputado miembro del foro, que presidió la Barra Mexicana, Colegio de Abogados, que con el Ilustre y Nacional son las agrupaciones profesionales de mayor presencia y prestigio en nuestro país. Sus integrantes, incluido naturalmente el propio Quijano, representan y defienden a una clientela cuyos intereses materiales son relevantes en la sociedad. No son dados, por consecuencia, a la retórica, sino a la argumentación sustentada, la que provoca efectos jurídicos. Por eso es pertinente escuchar su alegato de que no solamente López Obrador, sino sus electores resultan agravados con el desafuero.

Esta decisión legislativa, dice el párrafo séptimo del artículo 111 constitucional, tiene un efecto inequívoco sobre el inculpado: "separarlo de su encargo en tanto esté sujeto a proceso penal". Y a quien está sujeto a proceso, dice a su vez la fracción II del artículo 38, se le suspenden sus derechos políticos. Luego, razona Quijano, "aunque no en el fondo, la Cámara sí juzga a quien está sujeto a juicio de procedencia. También condena y quita derechos políticos. Es más, quita y condena aun tratándose de inocentes, pues la separación del cargo, que por sí misma suprime los derechos políticos no sólo del inculpado sino de quienes lo eligieron, se decreta inaudita pars, es decir, sine judicio, y por supuesto sine sententia, en tanto el inculpado, que ha de presumirse inocente, está sujeto a un proceso inicial por iniciarse".

Condenados sin que se les oiga (inaudita pars), sin juicio (sine judicio) y sin sentencia (sine sententia), los ciudadanos tienen como el inculpado directo derecho a defenderse. Y puesto que el juicio de procedencia, no obstante contener elementos jurídicos, es esencialmente un procedimiento político, nada de extraño ni de ilegítimo tiene que se le resista políticamente, con la movilización organizada y pacífica. Nadie ha propuesto -y quien lo hiciera merecería reproche y condena aun de los legalistas contrarios al desafuero- que la presión social se traduzca en estorbo a la realización del procedimiento. Impedir las reuniones de la sección instructora mientras prepara el dictamen, o la sesión de la Cámara que, erigida en gran jurado, resolviera el desafuero, es algo que supongo está más allá de la voluntad del inculpado, y lo desaprobaría en caso de ocurrir, como reprueba la recolección de fondos mediante procedimientos coactivos basados en la jerarquía laboral.

Asombra que una maniobra marcada de principio a fin por la ilegalidad sea mostrada como su contrario, como una nobilísima cruzada en pro del imperio del Estado de derecho. Hace ya nueve meses que se pidió el desafuero y por lo tanto queda hoy viva sólo la impresión que causan los aprestos de defensa, cuando que debería condenarse la peligrosa socarronería que ha presidido desde su origen este episodio. Si lo recordamos, indignaría comprobar que construir una calle de acceso a un hospital sea la conducta merecedora en último término de destitución, inhabilitación y pena de prisión.

En efecto, en noviembre de 2000 fueron expropiadas dos fracciones del predio El Encino para prolongar las avenidas Vasco de Quiroga y Carlos Graef Fernández, así como para dotar de otros servicios públicos esa zona de Santa Fe, en Cuajimalpa, y para comunicar un hospital con vialidades primarias. En el ataque político a que se ha prestado este caso se ha dicho que el gobierno capitalino benefició a un "sanatorio para ricos", como si se ignorara la naturaleza del American British Cowdray Hospital, el hospital ABC. Este no es un negocio privado, no lo opera con fines de lucro una sociedad mercantil, sino que es una institución de asistencia privada. Ciertamente sus servicios, muy calificados, son onerosos para la clientela general, pero al modo de la Sociedad Española de Beneficencia en su hospital de la avenida Ejército Nacional, éste sirve a las comunidades británica y norteamericana residentes en México. Adicionalmente esa institución patrocina la clínica Brimex, para quienes no pueden pagar los servicios del ABC. Después de cuarenta años de funcionar en la colonia de Las Américas, en Tacubaya, y no obstante sucesivas ampliaciones, el Hospital Inglés, como se le denomina comúnmente, enfrentó la necesidad de un nuevo establecimiento y así se llegó al punto de su edificación y la conveniencia de su conexión vial.

Promotora Internacional Santa Fe, ostentándose como propietaria de la superficie expropiada, demandó el 4 de diciembre amparo contra la afectación y la realización de las obras viales mencionadas. Dos días después le fue negada la suspensión provisional por el juez federal noveno en materia administrativa, Armando Cortés Galván. La empresa afectada acudió en queja al superior, que la admitió y el propio juez concedió la suspensión, el 13 de diciembre, "para el efecto de que las autoridades responsables se abstengan de bloquear y cancelar los accesos al predio de la quejosa".

En febrero de 2001, la afectada alegó por primera vez que se había violado la suspensión provisional, pero no lo admitió así el juez Cortés Galván, quien juzgó "insuficientes" los documentos aducidos "para demostrar la violación... toda vez que de ninguno de ellos se advierte que las autoridades están bloqueando o cancelando los accesos al predio de la quejosa con posterioridad al otorgamiento de la medida provisional...". El 14 de marzo la provisional se convirtió en suspensión definitiva "para el único efecto de que las autoridades responsables paralicen los trabajos de apertura de vialidades sólo en la parte de las fracciones expropiadas que servían de acceso al predio denominado El Encino... así como para que se abstengan de bloquear y cancelar los accesos al predio de la quejosa".

Las autoridades cumplieron ese mandamiento judicial, como lo prueba el nuevo trazo que debieron dar a la calle de acceso al ABC. Con una llamativa insistencia, pues no se le infería perjuicio alguno, la afectada denunció el 17 de agosto del 2001, de nuevo, la violación a la suspensión definitiva. El 27 de agosto, el secretario de Gobierno José Agustín Ortiz Pinchetti rindió en nombre propio y del jefe de Gobierno el informe en que se expresaba el acatamiento a la disposición judicial. Al día siguiente, un actuario del juzgado noveno dio fe de que era posible el acceso a El Encino, a través de una puerta de malla ciclónica del ancho de la vereda, y que dentro del predio pudo llegar hasta el centro del terreno. Es decir no se hallaba bloqueada la entrada.

Eso no obstante, un nuevo juez, Álvaro Tovilla, que había sustituido a Cortés Galván, el 30 de agosto declaró fundado el incidente de violación. El secretario de Gobierno impugnó esa decisión subrayando que la autoridad "no ha dictado ningún acuerdo, orden, resolución u oficio, ni ejecutado ni omitido acto alguno que implique un desacato a la suspensión definitiva", teniendo en cuenta que "los trabajos de apertura de vialidades se deberían paralizar sólo en la parte de las fracciones expropiadas que servían de acceso" a El Encino.

El 23 de enero de 2002 el séptimo tribunal de circuito confirmó la resolución del juez Tovilla. Pero lo hizo por mayoría de dos, que añadió una obligación no aparecida hasta ese momento, la de respetar el acceso no sólo a personas sino a vehículos. El presidente del tribunal, que quedó en minoría, había propuesto "declarar que es infundada la denuncia de violación de la suspensión definitiva, en razón de que la misma se otorgó para que no se bloqueara el acceso a las fracciones no expropiadas" y no para suspender las obras en la parte expropiada. El 31 de enero el tribunal dio vista al ministerio público, por si había delito que perseguir. El juez noveno, por su parte, el 13 de febrero amplió indebidamente la obligación del gobierno capitalino, ordenándole retirar "toda la maquinaria y equipo de construcción que se encuentre en las fracciones expropiadas a la quejosa", situación que no había sido reclamada en el juicio de garantías.

El ministerio público, la PGR, no tomó a pecho la vista que le dio el tribunal de circuito. Tan no lo hizo, que la muy activa quejosa demandó amparo contra el ministerio público, por su inactividad, año y medio después, el 20 de junio de 2003. Durante ese prolongado lapso a la PGR no pareció importarle el Estado de derecho. El 15 de octubre fue concedido a los dueños de El Encino ese amparo, para que en 30 días el ministerio público determinara si había o no lugar a la acción penal. El plazo transcurrió en exceso sin que cumpliera su encomienda la fiscalía. El 16 de febrero, ya de 2004, se le otorgó un nuevo plazo de 30 días y el 14 de abril se amplió el término en 20 días más.

En octubre de 2003, dentro de su parsimonia, la Procuraduría General de la República había llamado a declarar a diversos funcionarios del gobierno, incluidos el jefe y el secretario de Gobierno. A ambos se les imputó en el citatorio correspondiente haber desobedecido la suspensión. Días más tarde, los dos por separado presentaron su declaración por escrito. Es de suponerse que, teniendo una responsabilidad en común, su respuesta haya sido coincidente: ambos habrán enumerado los hechos y documentos probatorios de que el gobierno no desacató sino cumplió el mandamiento judicial. Y sin embargo el 14 de mayo del año pasado, ante situaciones idénticas, la PGR abordó de modo distinto la conducta de Ortiz Pinchetti y de López Obrador. Al primero virtualmente lo exoneró, a pesar de que, si la hubiera, habría sido mayor su responsabilidad porque actuó directamente en los episodios procesales, donde el jefe de Gobierno no figuró. Sin embargo, la PGR decidió procesarlo penalmente, para lo cual fue necesario pedir su desafuero.

(Recientemente, tardíamente advertido del descomunal error cometido al solicitar el juicio de procedencia, un panista eminente propuso rectificar la acusación y dirigirla contra Ortiz Pinchetti, al que también sería necesario desaforar porque ahora es diputado federal, pero cuyo procesamiento no tendría las magnas implicaciones políticas de hacer que descarrile un conspicuo presidenciable. López Obrador rechazó de inmediato la pretensión de sacrificar a su antiguo colaborador en beneficio propio.)

Ante la solicitud de desafuero a López Obrador el secretario de Gobernación dijo que la PGR estaba obligada a iniciar la acción penal, porque así se lo había ordenado la resolución de amparo contra su tardanza. No es verdad. La PGR puede legítimamente decidir si ejerce o no la acción penal. En casos muy semejantes al que tiene en jaque a López Obrador, esta misma administración en la Procuraduría ha determinado no ejercer la acción penal. Por coincidencia, esos casos se refieren a gobiernos panistas, el ayuntamiento de Jalpan, Qro., y la anterior administración de la delegación Miguel Hidalgo. Se resolvió, legalmente, no ejercer la acción penal porque a juicio del ministerio público no habría posibilidad de sancionar las conductas denunciadas.

En efecto, la ley de amparo (artículo 206) equipara la desobediencia a un mandamiento de suspensión al abuso de autoridad establecido en el artículo 215 del Código Penal Federal. Ese artículo contiene un vasto catálogo de conductas delictuosas, que se castigan de dos modos distintos. No hay forma de saber cuál de esos modos de sancionar es el aplicable al delito equiparado. Por lo tanto, no hay sanción. Y el principio general del derecho penal de que no hay delito sin pena tiene como corolario el que tampoco haya delincuente.

Y sin embargo se pretende fabricar uno.

domingo, 13 de febrero de 2005

No al desafuero de AMLO

Hagamos democracia

miércoles, 1 de diciembre de 2004

Fox y AMLO celebran cuatro años con velitas apagadas

En la presidencia: de macho bravío a mandilón persignado

Dice una canción de Chava Flores: "yo tenía un chorro de voz, yo era el amo del falsete, me admiró Jorge Negrete, Pedro Vargas y otros dos, pero de aquel chorro de voz, sólo me quedó un chisguete" (la versión de Tin Tan es la mejor).

Y como ese chorro de voz que fue disminuyendo por el canto, el cuete y el fumar, así se le fue el cambio a Vicente Fox Quesada tras aquellas promesas bravías y valentonas de toda su campaña y hasta la última que hizo el mismo 2 de julio del 2000, cuando dijo "no les voy a fallar", ante un Angel de la Independencia que miraba la celebración panista por el triunfo.

Poco queda de aquel charro a caballo que le decía mandilón, la vestida, chaparro y otras gracejadas a su opositor y que además mataba tepocatas, víboras prietas y otras alimañas con sus botas, hoy más se le recuerda por usar choclo ortopédico, besar la mano del papa y hablar respetuosamente de la señora Marta.



Pero, en lo que importa a México, las promesas no se han cumplido por una serie de incapacidades del mandatario, sus asesores y colaboradores.

Cifras encontradas en la economía, pero una constante, 60 millones de pobres se mantienen a la expectativa por el cambio ofrecido, promesas de crecimiento pero incapacidad política para negociar los dineros con un congreso que le salió más reparador que cualquier caballo.

Tropezones en la seguridad, manifestaciones de descontento que se mantienen, cuatro años que rebasaron los 15 minutos para solucionar el caso Chiapas, intrigas sobre su gobierno que lo señalan como conspirador y de usar lo más bajo de la política son otras características que hacen del sexenio de Fox, algo más parecido a una continuidad priista que a un gobierno de cambio.

López Obrador, gallo emplumado, pero desplomado

Con todo y que mantiene altos grados de popularidad, el gallo emplumado de Andrés Manuel López Obrador empieza a cantar desde lo más bajo del corral, ocasionando con ello que las gallinas que estaban abajo dejen caer su inmundicia al candidato con más posibilidades de ganar en el 2006.

Sus descuidos políticos, concientes e inconcientes, dieron armas a sus adversarios y en el error, permitió lo que cualquier político hábil haría, trata de desprestigiarlo a toda costa.

Pero Andrés Manuel ha caído en errores que no sólo dieron armas a los adversarios, sino a la prensa. Con sus discursos, sus frases, su empeño en dar legalidad a la masa a nombre de la justicia, el tabasqueño permitió que su imagen empezara a tener características mesiánicas y de justiciero.



Su empeño en evidenciar lo injusto de la ley lo llevó a la silla de los acusados y por el paraje El Encino está con un pie en el desafuero y un juicio que lo dejaría fuera de la justa presidencial.

Simplemente se puso con un Sansón corrompido y obsoleto a las patadas y obvio, está a la baja.

Poco puede puede pelear el gallo emplumado de AMLO, si durante un año seguido lo estuvieron madreando.

En conclusión, los cuatro años de poder, tanto del guanajuatense como del tabasqueño, llegan sin mucho angel y sin tanto que celebrar.

Monos de JC Cortés

sábado, 27 de noviembre de 2004

Política foxiana

Si el presidente Vicente Fox desea incrementar la distancia con el gobierno capitalino de Andrés Manuel López Obrador, lo que tiene que hacer es remover al secretario de seguridad en el DF, Marcelo Ebrard Casaubón.


Ebrard, López Obrador y Fox

Azuzado por medios como el diario Crónica y por sus mismos funcionarios, Fox tiene la responsabilidad de tomar esa decisión de incrementar la incertidumbre e inestabilidad política a causa del linchamiento en Tláhuac, que por donde quiera que se le vea, rebasó a las instituciones de seguridad, no sólo a las del DF, sino a las federales y a la misma población.

Ebrard manifestó que respetará la decisión de Fox a pesar que AMLO descarte una remoción, pero en la inteligencia del presidente está en hacer más amplio el abismo que hay entre los gobiernos federal y capitalino.

Quedará claro entonces, tras la decisión, el tacto político y las intenciones de Fox.

Una decisión como la que sugieren los voceros federales darían pie a que también se replanteara la situación del gobierno capitalino, a nivel constitucional, en cuanto a la toma de decisiones y responsabilidades que aún dependen del presidente.

Fox usa a los medios


Imagen de video difundida por la Presidencia

Fox da pistas de su política mediática y aprovecha la desgracia para aparecer como ángel salvador al llevar a la prensa, radio y televisión la imagen del abrazo con una de las viudas (Rosa Linda de los Santos) que dejó el linchamiento.

Qué necesidad de hacer pública una ayuda y expresarlo a los cuatro vientos como si estuviera protegiendo a la mujer de los hombres a los que señala, esos que toleran que se haga justicia por su propia mano, en referencia al Gobierno del DF.


Rosa Linda de los Santos y Vicente Fox, imagen difundida también por la Presidencia

No es muy clara la intención de Fox por apaciguar los ánimos revolviendo la percepción de la gente y provocando una respuesta que alargue la guerra de declaraciones.

Evidencian los asesores en comunicación la poca prudencia con que la se maneja el Ejecutivo.

Escandalizados

Comparto con los visitantes de este weblog la caricatura de Antonio Helguera publicada en La Jornada este viernes 26 de noviembre titulado "La Telecracia", a propósito del linchamiento en Tláhuac


La reproducción del dibujo no persigue algún fin de lucro

miércoles, 24 de noviembre de 2004

Una pregunta

¿Cuánta similitud encuentran entra Tláhuac, DF en pleno 2004 con la población Canoa, Puebla en 1968?

Crónica, periodismo con tendencia

Los editores del diario La Crónica Hoy tienen graves problemas para encontrar el ángulo correcto a su información. Pretenden endosarle la responsabilidad del linchamiento de dos agentes de la Policía Federal Preventiva al jefe de gobierno capitalino Andrés Manuel López Obrador.



La visión más simple indica que el problema no fue incapacidad policiaca o institucional, sino un conflicto que se funda en la desconfianza a la justicia y el temor a la inseguridad que desbordó en anarquía, incluso reconoció la PFP. Pero la esquina del diario se encapricha en "dañar" la imagen del tabasqueño, aunque sea por el vuelo de una mosca.

Crónica sigue siendo el bufón entre los periódicos.

martes, 23 de noviembre de 2004

Viene el lobo dicen las noticias, pero en Tláhuac se equivocaron

En el clásico infantil Pedrito y el lobo hay bastante sabiduría como para hacer caso de ella. En Tláhuac lo debieron saber.

Alto rating, altas ventas, alta audiencia, credibilidad, impacto, son palabras comunes en los medios de comunicación y sabemos que hay hechos que inevitablemente darán muchos televidentes, radioescuchas y lectores.

La seguridad pública es un buen tema, es impactante dar cifras de horror, de casos aislados que crecen inconmensurablemente cuando los volvemos un tema especial, un secuestro es un escándalo, más si sabemos el nombre, más si sabemos que hubo una amputación, más si tenemos una grabación de alguien suplicante, más si podemos obtener testimonios de primera mano que diga "algo" entre llanto y rabia.

Aún aislado, es impactante y se suma a las cifras, que entre reporteros y editores manejamos como masa de pan que dará un apetitoso producto. A veces es tan frío el uso de estos datos que perdemos la proporción y el impacto que tendrán.

Cientos de personas que escuchan de un secuestro, de varios, que pueden ser incluso víctimas, saben que los secuestradores los acosan. Eso pasó esta noche (23 de noviembre) en San Juan Ixtayopan, en la delegación Tláhuac del Distrito Federal.


Escenas del linchamiento en Tláhuac

Esperando secuestradores una turba asesinó a dos personas, que no eran secuestradores, sino agentes de la Policía Federal Preventiva adscritos al DF y asignados a una investigación precisamente sobre la prevención de secuestros y comercio de estupefacientes.

La masa no piensa, y si los agentes tenían cámaras y libretas y miraban una escuela, seguramente eran secuestradores en busca de una víctima, eso se dice en la prensa, la radio y la TV. No se trata de menospreciar la inteligencia de los habitantes de Tláhuac, pero una turba es incontrolable por más que se pida cautela.

Viene el lobo dicen las noticias, quizás este era el lobo, pero en Tláhuac se equivocaron.

Sumado a este profundo efecto de los medios, está esa idea, también difundida en los medios de que las autoridades no han hecho sus labores, luego entonces, es necesario hacer la justicia por mano propia evalúa la población. Si no es violentamente, decenas de miles lo pueden manifestar con una megamarcha.

La tragedia

Los agentes, informó el reportero de Monitor (102.5 FM) pasadas las 19:00 horas, traían consigo una cámara Sony digital y una libreta donde consignaban su labor. En el dispositivo electrónico había 18 imágenes, la mayoría de ellas de un auto y las menos de las calles cercanas a la tragedia.

En la libreta un itinerario de lo ocurrido en una casa. Una testigo dijo "había dos niños que fueron rescatados del auto, ya habían secuestrado a dos niños que son mis vecinos, no recuerdo sus nombres porque estoy nerviosa... no, de la mamá tampoco recuerdo su nombre".

La turba detuvo a los agentes, los golpeó y a dos de ellos los quemó (algunas versiones indican que estaban vivos cuando les aplicaron fuego).

Momentos antes de morir, uno de los agentes linchado aún dio teléfonos y extensiones de la oficina para la que trabajaba, dijo la dependencia a la que pertenecía, dijo su nombre con la boca ensangrentada.


En el suelo un cadáver aún ardiendo, en la otra imagen, la detención de un agente

Condicionados a que eran secuestradores y a que la justicia no se aplicaría, la turba juzgó, sentenció y ejecutó indiscriminadamente a los agentes Víctor Mireles y Cristóbal Bonilla, quedando gravemente herido Edgar Moreno que fue rescatado por elementos de la policía capitalina.

No es la primera vez que ocurre, y no será la última. Mientras los secuestradores estén merodeando por la deficiencia institucional y exista la intimidación desproporcionada en los medios, habrá una mezcla extraña de información y terror sobre la inseguridad, que en algunos casos desembocará en tragedia.

La publicación de las imágenes no persigue fines de lucro
Imágenes superiores publicadas por Reforma.com, las siguientes fueron transmitidas por Noticieros de Televisa