viernes, 2 de setiembre de 2011

Twitter, aguas... aguas con Twitter...

Decir Twitter es hablar de una herramienta de largo alcance en términos informativos, no se trata por sí de un factor de cambios, ni de transformaciones del ser humano como tal, tampoco es un juego, ni un chat privado... se trata de un elemento en el cual, un grupo de personas (un grupo de millones) manifiestan públicamente con muchas intenciones sus ideas, gustos, noticias, incluso su vida...

Por ello, el caso de los twitteros detenidos por el gobierno de Veracruz tiene un sabor agridulce, en lo personal.

Primero.- Porque soy twittero...

Segundo.- Porque soy de Veracruz (guapachoso y tropical)...

Tercero.- Porque en un hecho insólito, al menos en México, dos personas son enjuiciadas por difundir "algo" en Twitter. (El Guatemala pasó algo parecido, pero por una alarma financiera y @jeanfer, el indiciado, fue al final liberado)

Y, coma, cuarto, punto y guion, porque se evidencia que las autoridades y muchísimos twitteros no han entendido lo que es una red social y no saben por dónde tomar, ingresar o respetar a la ley (como pasa regularmente con algo tan abstracto como es la libertad de expresión).

Pero, los tweets inventados y algunos no tanto, lamentablemente, han causado alarma en otros estados y jamás se habló de terrorismo, sino que los gobiernos trataron de treparse en la ola viendo cómo orientar a la población en cualquier riesgo que existiera, el mejor caso fue Reynosa, donde una cuenta de Twitter informa del peligro en las calles. No ha sido el caso de Veracruz.

La sobredimensión del caso en Veracruz es pecado tanto de los twitteros en cuestión como del gobierno veracruzano, los primeros por llevar a la red un rumor irresponsable, que seguramente nació en la vida 1.0, es decir, en la calle; y de las autoridades por querer usar esta situación como un caso ejemplar de aplicación de la ley (de la justicia, queda claro que no).

En el caso, ni unos ni otros llegan a comprender lo complejo de la situación.

La responsabilidad de tener una cuenta de Twitter va más allá de contar lo primero que se nos ocurra o veamos.

"Los tiempos" que vive el país, nos permiten que estos momentos internet pueda ser aprovechada por el poder ciudadano y responsable como herramienta realmente útil para la seguridad, pero también, es una oportunidad para los gobernantes para medir el poder de la gente que usa las redes, no para controlarlas, sino para usarlas como la gran guía ciudadana, ya que no han respondido a los votantes.

Más allá de todas las aristas que se podrían analizar, está el detonante mayor que no tiene que ver con paranoias y psicosis desatadas por los twitteros, no sólo en Veracruz, tampoco tiene que ver con la primer pelota que patea de botepronto un gobierno para ejercer control, ley y justicia, sino que ese detonante aún está en la calle sin control retando al Estado y ni siquiera planteando una situación de terrorismo, como tanto se ha dicho.

Algo de razón tienen ambas partes, pero, creo que lo mejor que se puede hacer es liberar a los twitteros y dejar este como un caso ejemplar.

Ya

Permítanme enlistar ahora una serie de sugerencias para no caer en las manos de "ah, miren, ese es otro pinche terrorista twittero"...

Lista de sugerencias:

Número uno: checar la veracidad al extremo.- Al enterarnos de un tweet que hable de una situación de riesgo (del tipo que sea, sismo, balacera, incendio, tsunami o una nueva visita de Salinas) que dicen que le contaron el primo de un cuate que según oyo, que al parecer sucedió, evitar retwittearla de inmediato porque es un tweet inútil y por el contrario, puede mover al rumor, también inútil.

Numero dos: Preguntar en abierto es arrancar el rumor.- Las preguntas sobre casos de inseguridad en tal o cual lugar de forma pública, funcionan igual que una mentira twitteada o un rumor. Es preferible hacer preguntas en privado con usuarios conocidos y localizados. Incluso, es inteligente no twittear la presencia de militares porque andan chambeando, en sí, la presencia de los uniformados no es peligrosa y por el contrario, es orientación para "los malos".

Número tres: Confiar, no queda de otra.- Aunque no hayan votado por los actuales gobernantes, son los únicos que hay. Entonces, la palabra de autoridades twitteras debería servir de orientador, incluídas las secretarías de gobierno. Aquí incluímos la petición a los gobiernos que se pongan las pilas y a la altura de los twitteros que reclaman orientación y seguridad.

Número cuatro: Apliquen la prudencia.- Ante hechos confirmados, confirmados... como quien dice: ¡confirmados!, lo mejor es simplemente decir que hay inseguridad en determinado lugar sin usar ese lenguaje que les encanta a los alarmistas.
Finalmente, muchos de los que leerán el tweet estarán bien seguros en sus trabajos o sus casas, pero esa información servirá para el momento del regreso a sus hogares o para estar alerta, simplemente.

Y, número cinco: Responsabilidad damas y caballeros.- Se preguntarán ustedes, "bueno, y este mono ¿quién diablos es para decirme qué y cómo tuitiar"... cierto, hagan lo que se les dé su gana, yo sólo pongo en la mesa el tema del alto grado de responsabilidad que significa tener una cuenta de Twitter en momentos de riesgo... #hedicho.

Por su atención, gracias.
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